Las importaciones que realiza México están estrechamente ligadas a su capacidad manufacturera y exportadora, por lo que el desafío no consiste en reducir las compras al exterior, sino en incrementar el contenido nacional dentro de las cadenas productivas. Ese fue uno de los principales mensajes expuestos por el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior del Noreste (COMCE Noreste), al presentar un análisis sobre la evolución del comercio regional en Norteamérica y las oportunidades para fortalecer la industria mexicana.
Durante una conferencia de prensa, el organismo también abordó el panorama comercial tras la entrada en vigor del arancel relacionado con insumos elaborados con trabajo forzado al amparo de la Sección 301. Javier Cendejas Meneses, presidente de COMCE Noreste, afirmó que esta medida debe interpretarse como un mecanismo para elevar los estándares comerciales en la región y no como una sanción, al recordar que el artículo 23.6 del T-MEC ya establece la obligación de México, Estados Unidos y Canadá de impedir la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
En cuanto a la estructura del comercio exterior mexicano, el organismo destacó que durante 2025 las importaciones alcanzaron un valor de 664,066 millones de dólares. De ese monto, 76.8% correspondió a bienes intermedios, como materias primas, partes y componentes utilizados en procesos industriales, mientras que 8.5% se destinó a bienes de capital, entre ellos maquinaria y equipo para ampliar o modernizar la capacidad productiva.
Esto significa que más de 85 de cada 100 dólares importados estuvieron vinculados directamente con actividades de producción e inversión, más que con el consumo final. COMCE Noreste señaló que esta composición se ha mantenido estable durante varios años. En 2018, cuando México importó 464,277 millones de dólares, los bienes intermedios ya representaban 76.5% del total.
El análisis también muestra cambios en el origen de las importaciones. Entre 2018 y 2025, la participación de Asia pasó de 34.6% a 44.9%, con compras cercanas a 298,664 millones de dólares. Estados Unidos se mantuvo como el principal proveedor de México con exportaciones por 249,796 millones de dólares, seguido por China con 133,270 millones. También sobresalen Taiwán, Corea del Sur, Vietnam, Alemania y Japón.
Según el organismo, Asia se consolidó como proveedor estratégico de productos electrónicos, semiconductores, computadoras, circuitos integrados, equipos de telecomunicaciones y componentes para la industria automotriz. Europa mantiene una participación relevante en maquinaria, automatización, autopartes, medicamentos, baterías, turbinas y equipo médico.
Durante 2026, las importaciones de mayor valor se concentraron en partes para equipos de oficina y procesamiento de datos, circuitos electrónicos, componentes para vehículos, aparatos de telefonía, automóviles, hierro, acero, aluminio y conductores eléctricos, reflejando la integración de México en cadenas globales de manufactura.
COMCE Noreste sostuvo que la oportunidad para el país radica en desarrollar una mayor participación de proveedores nacionales dentro de los aproximadamente 509,000 millones de dólares en insumos que actualmente se adquieren en el exterior. Asimismo, consideró que fortalecer los vínculos comerciales con Europa, Asia-Pacífico, América Latina y otros mercados permitirá diversificar riesgos, ampliar oportunidades de negocio y consolidar una estrategia de largo plazo basada en innovación, apertura y mayor valor agregado para la economía mexicana.


