México busca atraer inversiones en centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial para convertirse en una plataforma de cómputo conectada con Estados Unidos.
Foto: Unsplash.

México tiene una oportunidad de 73,500 millones de dólares con la inteligencia artificial

México busca atraer inversiones en centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial para convertirse en una plataforma de cómputo conectada con Estados Unidos.
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México gana peso en el mapa global de infraestructura para inteligencia artificial, impulsado por su cercanía con Estados Unidos, costos operativos hasta 40% menores y una creciente capacidad para alojar centros de datos de alto rendimiento.

El diagnóstico México IA+ 2.0 estima que el país tiene una ventana de valor potencial de 73,500 millones de dólares hacia 2029, equivalente a 5.2% del Producto Interno Bruto, si consigue desarrollar infraestructura, talento y capacidades propias alrededor de la tecnología.

La infraestructura ya comienza a reflejar esta oportunidad. El país tiene inversiones proyectadas por más de 13,000 millones de dólares en centros de datos, mientras Querétaro concentra 65% de la capacidad instalada nacional y tiene una proyección de mercado de 480 megavatios hacia 2029.

La ubicación también juega a favor de México. Querétaro opera a menos de 20 milisegundos de Dallas, uno de los principales nodos de interconexión de Estados Unidos, una característica relevante para las cargas de entrenamiento e inferencia que requieren los sistemas de inteligencia artificial.

A esta ventaja se suma la disponibilidad de infraestructura industrial. De acuerdo con el diagnóstico, México cuenta con el mayor inventario inmobiliario institucional de América Latina. Fibra Uno, por ejemplo, opera 12.5 millones de metros cuadrados de área bruta rentable, de los cuales 7.75 millones corresponden al segmento industrial.

Para los desarrolladores de centros de datos, esta disponibilidad puede reducir el tiempo entre la decisión de inversión y el inicio de las obras, uno de los factores que determinan la velocidad con la que una infraestructura de cómputo puede entrar en operación.

La energía define la siguiente ola

El crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial también plantea un desafío: la electricidad se está convirtiendo en uno de los principales factores para decidir dónde instalar los centros de datos.

De acuerdo con México IA+ 2.0, la electricidad puede representar hasta 75% de los costos operativos de un centro de datos de inteligencia artificial, mientras que un clúster de entrenamiento requiere entre 100 y 500 megavatios continuos.

Por ello, el diagnóstico identifica la modernización de la red eléctrica y la agilización de los permisos de interconexión como una de las principales condiciones para atraer inversiones de gran escala.

“La interconexión eléctrica es el punto donde una decisión administrativa se convierte en megavatios y en inversión efectiva. La oportunidad de México no es un solo polo, es un corredor de Inteligencia Artificial que articule al Bajío con el norte y el centro del país y opere como una plataforma continental de cómputo”, señaló Jessica Peña, directora de México IA+.

La velocidad con la que México resuelva estas necesidades puede determinar si el país captura la siguiente ola de inversiones en infraestructura de IA o si esos proyectos terminan en otros mercados.

México necesita talento para capturar el negocio

La infraestructura física es solo uno de los componentes de la oportunidad. El diagnóstico identifica también al capital humano especializado como un activo que México puede desarrollar para atender tanto la demanda nacional como la de otros mercados.

La estimación apunta a que el país podría formar e incorporar más de 15,000 técnicos e ingenieros especializados hacia 2030, con capacidades relacionadas con la infraestructura y operación de sistemas de cómputo de nueva generación.

La oportunidad, sin embargo, va más allá de construir centros de datos. México IA+ 2.0 plantea que el país debe desarrollar capacidades en toda la cadena de valor, desde la energía y el hardware hasta el software, los modelos y los servicios de alto valor agregado.

“La Inteligencia Artificial representa un impacto potencial de 73,500 millones de dólares para México hacia 2029, equivalente al 5.2% del Producto Interno Bruto. Para capturar ese valor, el país debe tomar tres decisiones estratégicas: definir en qué capa tecnológica quiere ejercer soberanía, formar constructores de infraestructura y no solo usuarios de herramientas”, afirmó Peña.

La tercera pieza es la proveeduría. El fortalecimiento de cadenas nacionales para componentes críticos puede reducir los tiempos de despliegue y aumentar la capacidad de México para responder a proyectos de infraestructura de última generación.

De alojar datos a construir inteligencia artificial

La expansión de operadores de gran escala, como KIO, es presentada en el diagnóstico como una señal de que México ya cuenta con infraestructura capaz de soportar despliegues de inteligencia artificial con estándares internacionales.

Pero el reto para el país consiste en no quedarse únicamente como anfitrión de los centros de datos. La apuesta de largo plazo es utilizar la infraestructura, el talento y la inversión para desarrollar capacidades propias y participar en segmentos de mayor valor.

Para ello, México IA+ 2.0 plantea tres prioridades: soberanía digital, formación acelerada de talento especializado y un marco regulatorio que incentive la innovación y la inversión.

El objetivo es transformar la ventaja actual de México -ubicación, costos, infraestructura industrial y conexión con Estados Unidos- en una plataforma tecnológica capaz de atraer capital, desarrollar talento y generar empresas y servicios vinculados con la inteligencia artificial.

“México tiene la oportunidad de convertirse en algo más que el territorio donde se alojan los datos del futuro: puede ser el lugar donde ese futuro se diseñe, se construya y se desarrolle.”