El mercado de divisas o mejor conocido como FOREX destaca por su eficiencia debido a que miles de agentes económicos realizan operaciones todos los días en cualquier momento; el mercado FOREX es el que se apega más al concepto de “eficiencia de mercado”. Existen algunos modelos que tratan de explicar el desempeño de los tipos de cambio, entre los más conocidos se encuentra la paridad del poder adquisitivo que relaciona la inflación de dos países y la paridad de tasas de interés que relaciona justamente las tasas de interés de dos países.
Si bien estos modelos y otros ayudan a tratar de entender el comportamiento de una moneda con respecto a otra, resulta prácticamente imposible determinar de manera exacta el valor que debería tener una moneda en un momento específico y es que, son muchos los factores que impactan a una moneda.
Al momento de escribir este comentario, la paridad USD/MXN se ubica en 18.05, parecería lejano el momento en que celebrábamos que la paridad se ubicaba en alrededor de 16.89 lo que representaban mínimos no vistos desde mayo de 2024; pero apenas ha pasado poco más de dos semanas. La presión para la moneda mexicana ha sido rápida con una depreciación acumulada de 6.9% con respecto al USD, -4.10% respecto al EUR, -4.5% con respecto al GBP, y -7.6% respecto al JPY. Vale la pena cuestionar si la debilidad reciente corresponde a un choque de volatilidad de corto plazo o representa un cambio estructural sobre la fortaleza que tenía el peso mexicano. Para tratar de responder debemos analizar el comportamiento de los últimos años.
El reciente ciclo de fortaleza para el MXN viene posterior al impacto por el covid (con una pausa por el proceso electoral en 2024); entre marzo y abril de 2020 la paridad USD/MXN alcanzó máximos alrededor de 25 pesos. Posteriormente inicio una tendencia primaria de fortalecimiento para el MXN que se extiende hasta inicios de septiembre de este año; en dicho periodo la moneda mexicana acumuló una ganancia de 32.3% respecto al USD; y no solo fue contra el dólar, en el mismo periodo el peso ganó 37.86% contra el EUR, 35.6% contra el GBP y el que sobresale por mucho es el 119.8% que ganó el peso mexicano con respecto al JPY.
Hay que recordar que después del covid inicia un periodo de aumento en la inflación, lo que llevó a bancos centrales a endurecer la política monetaria y la tasa real fue más amplia en algunos países emergentes, principalmente de América Latina. Por ejemplo, a finales de 2022 el bono a 10 años japones tenía una tasa de 0.25%, mientras que el instrumento en México alcanzaba el 9.80%; el diferencial era de 955 puntos base. Actualmente el diferencial de tasas entre México y Japón se ha reducido a 645 pb.
Sigue siendo atractivo, sí; pero hay otros factores estructurales que se deben incluir en la ecuación como es un debilitamiento de las finanzas públicas en México, principalmente porque se mantiene un déficit público alto y la deuda con respecto al PIB sigue creciendo. Durante varios años, México fue un receptor importante de flujos debido al alto diferencial de tasas y mantener finanzas sanas, pero últimamente esas características se ponen en duda.
A pesar de que la fortaleza del MXN se ha mantenido desde el 2020 hasta la fecha, se deben mencionar episodios de volatilidad que ya han puesto a prueba dicha fortaleza. En 2021 se registran dos periodos en que el MXN se depreció 8% y 10% con respecto al USD; en 2023 vemos otro periodo de depreciación de 9.3% y el más significativo fue en 2024 debido a los resultados de las elecciones en México cuando el peso se depreció 26.2% alcanzando máximos alrededor de 20.50. Ya en este 2026 y como consecuencia del inicio de la guerra entre EUA e Irán el peso se depreció 5.8%.
En todos estos casos, el peso mexicano se fortaleció rápidamente con lo que logró mantener su característica de “peso fuerte”. Actualmente pudiéramos estar en otro episodio de volatilidad para la moneda mexicana como los que hemos observado en los últimos años; incluso es muy probable que si se termina el conflicto en Medio Oriente los precios del petróleo se ajustarán, las expectativas inflacionarias bajarán y las tasas de interés disminuirán. Pero también es una realidad que algunos factores estructurales que explicaban el fortalecimiento están cambiando tanto a nivel externo como interno. En el corto plazo, lo más peligroso es que las tasas de interés de países desarrollados sigan aumentando.


