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Crédito: Mufid Majnun vía Unsplash

Nobel de economía y bancos centrales

El Nobel de economía de este año fue otorgado a Robert E. Hall y Michael Woodford debido a las aportaciones conocidas como “fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica” que propone la importancia del efecto de abajo hacía arriba.
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El Nobel de economía de este año fue otorgado a Robert E. Hall y Michael Woodford debido a las aportaciones conocidas como “fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica” que propone la importancia del efecto de abajo hacía arriba, es decir, se enfoca en las decisiones particulares de los agentes económicos (hogares y empresas), basadas en sus expectativas y cómo estas decisiones influyen en las grandes variables económicas como pueden ser la inflación, el PIB, entre otras.

Bajo este modelo toma relevancia la información que ofrecen las autoridades gubernamentales y los bancos centrales la cual debe ser clara y concisa para que los agentes económicos puedan generar expectativas racionales, esto es, las personas y empresas toman decisiones usando de forma eficiente toda la información disponible para maximizar su beneficio.

Para que se entienda bien, los gobiernos y bancos centrales emiten expectativas sobre variables económicas y financieras, esa información llega a los agentes económicos, lo que les ayuda a tomar decisiones sobre inversión y consumo en la actualidad y esas decisiones tienen impacto en las grandes variables económicas. Las bases de esta postura vienen de lo que se conoce como profecías autocumplidas propuestas por Robert Merton.

La mayoría de los bancos centrales en el mundo han incorporado herramientas que ofrezcan información sobre las expectativas inflacionarias, de tasas de interés, de actividad económica mejor conocidas como forward guidance; esto se puede encontrar en las minutas de los bancos centrales en donde los miembros plasman dichas expectativas.

La Reserva Federal comenzó a incorporar el forward guidance de manera formal durante la crisis financiera de 2008 para que los agentes económicas sintieran confianza de que el banco central haría lo necesario para salir de la crisis, lo cual resultó bastante bien; desde entonces, el forward guidance había sido clave en la política monetaria de EU hasta ahora y es que, el actual presidente de la FED Kevin Warsh ha criticado abiertamente al forward guidance porque disminuye el margen de maniobra del banco central, Warsh prefiere una FED más discreta en su comunicación, incluso impredecible, pero que puede actuar en el momento en que se necesite; es decir, no esta comprometida por las estimaciones que hizo en el pasado.  

Banco de México incorporó la guía prospectiva en 2022 y a partir de entonces incluye comentarios sobre lo que se pudiera hacer a futuro en cada uno de sus anuncios de política monetaria, incluso se incluyó una tabla con las expectativas inflacionarias de corto plazo. Tan solo en la última reunión, algunos miembros mencionan de manera explícita que hay espacio para realizar otro recorte en la tasa de referencia.

Es bastante claro que desde que se incorporó esta metodología, las decisiones del banco central perdieron efecto en la volatilidad de los activos financieros mexicanos, principalmente sobre el peso y es que, el factor de sorpresa ha desaparecido. Recuerdo que justo antes de que se aplicara el forward guidance, las mesas de dinero y de divisas estaban sumamente pendientes de los comunicados de Banxico ya que provocaban movimientos importantes en las tasas de interés y en el tipo de cambio, pero esa emoción se ha perdido totalmente en la actualidad. Y es eso lo que se busca justamente con el uso del forward guidance, variaciones agresivas de las variables económicas, pero también de las financieras.

Las guías prospectivas (forward guidance) son uno de los pilares de las propuestas principalmente de Woodford, pero evidentemente tienen críticas puntuales respecto de los efectos que generan sobre la economía y las finanzas debido a que las instituciones quedan totalmente atadas.