Reuters.- Los riesgos de la inteligencia artificial (IA) pueden superar sus oportunidades si no se establecen las salvaguardias adecuadas y un marco ético, afirmó el viernes la directora del FMI, Kristalina Georgieva, respaldando una combinación de autorregulación del sector y aportaciones de los gobiernos clave.
Esta tecnología incipiente fue uno de los temas dominantes en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial celebradas esta semana en Bangkok, donde el FMI señaló el martes importantes riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera derivados de un posible fin del auge de la inversión en IA, los elevados niveles de deuda y una guerra prolongada en Oriente Medio.
Durante una mesa redonda en la que participó el cofundador de Anthropic, Jack Clark, Georgieva señaló que la IA ya estaba fortaleciendo la economía mundial, pero que también podría provocar “impactos negativos” si no lograba generar importantes aumentos de productividad tan rápidamente como se esperaba.
“Si no hay medidas de protección, los riesgos podrían superar a las oportunidades. Y, sobre todo, necesitamos una base ética, y no estoy segura de que, como sociedad, la tengamos”, afirmó.
En otra mesa redonda, el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, señaló que la IA tiene el potencial de agravar los desequilibrios globales. “Esto queda claro si se tienen en cuenta las grandes inversiones que requiere la IA, tanto en el desarrollo de hardware como de software”, señaló Nagel.
Georgieva señaló que es necesario establecer ciertas condiciones previas para que las personas de todo el mundo puedan beneficiarse de esta tecnología nueva y en rápida evolución, entre ellas el acceso a la infraestructura digital, el acceso a la electricidad y una regulación adecuada.
Normas de sentido común
La cuestión más importante ahora es cómo establecer medidas de seguridad para una tecnología que evoluciona tan rápidamente, señaló Georgieva, comparando los avances en IA con los coches de Fórmula 1 que circulan a toda velocidad sin barreras que protejan al público.
La autorregulación del sector resultaba adecuada, dado que los gobiernos no estaban en condiciones de regular o supervisar un sector en constante cambio, pero debía incluir la participación de la sociedad. Los países con los sectores de IA más importantes, entre ellos EU, China y la India, junto con los países que forman parte de la cadena de suministro de la IA, deberían participar, señaló ante el panel.
“Creo que es como la Fórmula 1 de noche, quizá sin frenos en los coches”, bromeó Clark, de Anthropic , retomando la analogía de Georgieva. Argumentó que era posible establecer normas y que ya se estaba iniciando este proceso a través de los primeros marcos normativos en la Unión Europea y de compromisos voluntarios en EU.
Clark señaló que su empresa sometía regularmente a prueba sus sistemas, publicaba los detalles de las pruebas y compartía la información, pero no creía que esto debiera ser totalmente voluntario.
Cuando se le preguntó si estaría a favor de una regulación por parte de los países productores de IA, Clark respondió: “Sí. Necesitamos normas basadas en el sentido común, y así es como, en última instancia, se genera confianza en la tecnología y se impulsa la economía”.
El economista de Harvard Dani Rodrik señaló que no sabemos si los beneficios de la IA en materia de productividad se materializarán, lo que supone un arma de doble filo.
Si las ganancias se materializan, podrían ir acompañadas de pérdidas sustanciales de empleo y desplazamientos en los sectores afectados; pero si no llegan a materializarse, la fuerte inversión en centros de datos podría desencadenar una costosa corrección financiera, señaló.
“No sabemos a cuál de esas dos crisis tendremos que enfrentarnos: si será la crisis laboral o la crisis financiera”, declaró Rodrik a Reuters tras la conferencia interdisciplinaria del WZB celebrada en Berlín la semana pasada.
¿Artificial o “super”?
La subsecretaria del Tesoro de EU, Erin Browne, afirmó que el FMI estaba demasiado centrado en los riesgos a los que se enfrenta la economía mundial y que debería dar más importancia a las oportunidades de impulsos económicos positivos, como la IA, a la que el Gobierno estadounidense denomina ahora “superinteligencia”.
El jueves, Browne declaró a Reuters que Washington estaba en conversaciones con otros accionistas del FMI para adoptar la nueva denominación en una declaración conjunta que está redactando el comité directivo del fondo. “Yo seguiré llamándola inteligencia artificial”, afirmó el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, declaró en una reunión del Instituto de Finanzas Internacionales que se sentía más optimista que hace un mes respecto a que los países llegaran a un acuerdo sobre las normas de ensayo para la IA. “No estoy seguro de si se supone que debemos hablar ahora de IA, ¿verdad? El otro día utilicé la expresión ‘el artista anteriormente conocido como IA'”, comentó.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, también intervino y le dijo a Georgieva durante una mesa redonda separada: “Kristalina, tú lo pronuncias IA. En EU ahora lo pronunciamos SI”.


