México busca acelerar la adopción de pagos electrónicos, pero el efectivo todavía domina las compras cotidianas. México Evalúa advierte que la transición debe considerar los costos para los comercios, la conectividad y el acceso financiero para evitar que la digitalización excluya a parte de la población.
El avance de una nueva Ley de Economía Digital abre el debate sobre el futuro del efectivo en México. La iniciativa busca impulsar los pagos electrónicos, pero su implementación tendrá que enfrentar una realidad: millones de personas y negocios todavía dependen de los billetes y las monedas para realizar sus operaciones cotidianas.
La discusión no se limita a sustituir el efectivo por transferencias o pagos con tarjeta. También implica determinar qué condiciones necesita el país para que la digitalización sea accesible, segura y viable tanto para los consumidores como para los establecimientos, en particular los pequeños negocios.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, 85.2% de las personas adultas en México utiliza efectivo para compras de hasta 500 pesos, mientras que 73.5% recurre a este medio para compras de mayor monto. Aunque ambas proporciones disminuyeron respecto a 2021, el efectivo continúa siendo un medio de pago central en la economía.
Para México Evalúa, la transición hacia los pagos digitales representa una oportunidad para modernizar las transacciones y ampliar la inclusión financiera, pero requiere condiciones que permitan a la población y a las empresas adoptar estas herramientas.
En su análisis sobre la iniciativa, el centro de investigación advierte que acelerar el cambio sin tomar en cuenta las brechas de conectividad, los costos de aceptación y la protección frente a fraudes puede generar barreras para micronegocios, personas adultas mayores y habitantes de zonas con menor acceso a servicios financieros.
El organismo resume uno de los principales retos con una frase: “La gradualidad no es lentitud: es condición de legitimidad y durabilidad”.
El mensaje apunta a que la digitalización no depende únicamente de establecer nuevas obligaciones. También requiere tiempo para que los comercios adapten sus operaciones, los usuarios conozcan las herramientas disponibles y las autoridades establezcan condiciones claras para su aplicación.
El efectivo resiste pese al avance digital
La infraestructura para realizar pagos electrónicos en México ha crecido con herramientas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), Cobro Digital (CoDi), las tarjetas bancarias y las aplicaciones financieras. Sin embargo, la disponibilidad de estas alternativas no ha desplazado al efectivo de las compras cotidianas.
Los resultados de la ENIF 2024 muestran que el uso de efectivo para compras de hasta 500 pesos pasó de 90.1% en 2021 a 85.2% en 2024. Para las compras de mayor monto, disminuyó de 78.7% a 73.5% durante el mismo periodo.
La aceptación de pagos electrónicos también representa un desafío para los establecimientos. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024 citadas por México Evalúa, 86% de los micronegocios y 76% de las pequeñas empresas reciben pagos en efectivo.
La permanencia de este medio no se explica sólo por la falta de tecnología. Los costos de operación, las comisiones, la facilidad de las transacciones y los hábitos de los clientes influyen en las decisiones de los comercios sobre qué métodos de pago aceptar.
Por eso, México Evalúa plantea que las políticas para ampliar los pagos digitales deben considerar tanto a los consumidores como a los negocios. Si aceptar pagos electrónicos implica costos adicionales o dificultades operativas, los establecimientos más pequeños pueden tener menos incentivos para adoptarlos.
¿Desaparecerá el efectivo?
El impulso a los pagos electrónicos no significa que los billetes y las monedas vayan a desaparecer de inmediato. La cuestión es cómo ampliar las alternativas digitales y qué condiciones acompañarán cualquier medida que busque reducir la dependencia del efectivo.
En el artículo “El futuro no se paga en efectivo”, México Evalúa recoge la postura de Regina García Cuéllar, directora general de la Asociación de Bancos de México, sobre las oportunidades que ofrecen los pagos digitales para la formalización de las actividades económicas, el acceso al crédito y la productividad.
Las transacciones electrónicas pueden generar registros que ayuden a conocer mejor los ingresos y movimientos de personas y negocios, lo que potencialmente facilita su acceso a productos financieros formales. Sin embargo, esos beneficios dependen de que los usuarios cuenten con herramientas accesibles y de que los comercios puedan recibir los pagos sin enfrentar costos desproporcionados.
La transición también plantea riesgos relacionados con la seguridad de las operaciones, la protección de datos personales, los fraudes y las fallas en los sistemas o en la conectividad. Para quienes no tienen una cuenta bancaria, acceso estable a internet o las habilidades necesarias para utilizar aplicaciones financieras, el efectivo sigue siendo una alternativa fundamental.
Los riesgos de acelerar la transición
Uno de los puntos que México Evalúa cuestiona son los plazos de implementación contemplados en el proyecto. En su análisis, el organismo advierte que los periodos previstos para que las autoridades determinen los sectores involucrados y definan las disposiciones correspondientes podrían resultar insuficientes para realizar diagnósticos, consultar a los negocios afectados y preparar la aplicación de las medidas.
El centro de investigación plantea que cualquier política que limite o desincentive el uso de efectivo debe acompañarse de garantías de conectividad, protección contra fraudes y capacitación para consumidores y comercios.
También propone generar incentivos para que los establecimientos adopten los pagos electrónicos, mejorar la interoperabilidad entre plataformas y revisar los costos que enfrentan los pequeños negocios. El objetivo es que las transacciones digitales sean una alternativa competitiva y accesible, en lugar de convertirse en una carga adicional para quienes tienen menos recursos.
Otro aspecto que requiere atención es la coordinación entre las nuevas disposiciones y el marco jurídico vigente. México Evalúa identifica posibles tensiones con la Ley Monetaria y recomienda armonizar las normas para evitar contradicciones regulatorias.
La inclusión financiera, el desafío de fondo
Los pagos digitales pueden facilitar las transacciones, reducir ciertos costos operativos y generar información útil para ampliar el acceso al crédito. Pero sus beneficios dependen de que las herramientas sean accesibles, seguras y adecuadas para las necesidades de la población.
El desafío para México será avanzar hacia una economía con más opciones de pago sin confundir la digitalización con la eliminación del efectivo. La implementación de la nueva legislación, las condiciones de acceso a los servicios financieros y los costos que enfrenten los comercios serán determinantes para saber qué tan rápido cambiarán los hábitos de pago.
Por ahora, el efectivo mantiene un papel relevante en la economía mexicana. Su futuro dependerá no sólo de las disposiciones legales, sino también de que los pagos electrónicos se conviertan en una alternativa confiable y conveniente para quienes hoy dependen de los billetes y las monedas.


