México cuenta con una oportunidad para convertir la inteligencia artificial (IA) generativa en un motor de productividad, crecimiento económico y transformación empresarial, aunque aún enfrenta importantes desafíos para aprovechar plenamente su potencial. Así lo señala el estudio “¡Ay, ay, ay, AI!”, elaborado por Accenture, Empresas Globales e IPADE Business School, el cual advierte que el principal reto ya no consiste en acceder a la tecnología, sino en integrarla de manera estratégica y escalable dentro de las organizaciones.
El análisis se basó en entrevistas con directores generales y consejeros, además de una encuesta aplicada a ejecutivos de alta dirección de 44 empresas nacionales y multinacionales con operaciones en México, cuya actividad económica representa en conjunto alrededor del 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Los resultados fueron contrastados con estudios internacionales para evaluar el nivel de preparación del país frente a la revolución de la IA.
El documento ubica a México en la posición 45 a nivel mundial en preparación para la inteligencia artificial, debido a rezagos en infraestructura tecnológica, investigación, desarrollo del ecosistema privado y marcos regulatorios. No obstante, identifica un amplio potencial económico si el país logra cerrar esas brechas.
De acuerdo con estimaciones de Accenture Research incluidas en el estudio, una adopción centrada en las personas permitiría que la IA generativa transforme el 42% de las horas de trabajo en México y aporte hasta 305 mil millones de dólares al PIB hacia 2038.
Los especialistas consultados coinciden en que el debate empresarial ya no gira en torno a si la inteligencia artificial será relevante, sino a la velocidad con la que las compañías podrán incorporarla a sus procesos de negocio y convertirla en una fuente permanente de valor.
Sin embargo, la mayoría de las organizaciones todavía se encuentra en una etapa intermedia. El 66% de las empresas encuestadas reportó que sus iniciativas permanecen en fases de prueba o proyectos piloto, mientras únicamente el 34.1% afirmó haber integrado o escalado la IA dentro de sus operaciones. Asimismo, el 43.2% continúa definiendo su estrategia y solo el 13.8% aseguró que la tecnología ya forma parte del núcleo de su modelo de negocio.
El estudio también identifica desafíos en materia de gobierno corporativo. Apenas el 36.4% de las organizaciones dispone de un marco formal de gobernanza para la inteligencia artificial, mientras que más de la mitad aún desarrolla estos mecanismos. Esta situación influye en la confianza hacia la tecnología, ya que el 68.2% reporta niveles bajos o medios para utilizar IA en decisiones empresariales relevantes.
La preparación del talento representa otro desafío importante. Solo el 31% de las empresas cuenta con programas formales de capacitación en inteligencia artificial y apenas el 16% ha rediseñado funciones o procesos para incorporar esta tecnología. Además, únicamente el 18% considera que su consejo de administración comprende adecuadamente los riesgos asociados con la IA.
El estudio concluye que México aún tiene margen para transformar esta transición tecnológica en una ventaja competitiva. Para lograrlo, las empresas deberán evolucionar de proyectos aislados hacia plataformas integrales, fortalecer la capacitación de sus colaboradores, establecer mecanismos sólidos de gobernanza y rediseñar sus procesos para que la inteligencia artificial se convierta en una capacidad estratégica capaz de impulsar la productividad y el crecimiento económico durante los próximos años.


