El mandato único de Banco de México es procurar la estabilidad del poder adquisitivo del peso mexicano, lo que se traduce en controlar la inflación. Esto lo hace a través de la tasa de interés de referencia, la postura del banco central tiene impacto en las expectativas que generan los agentes económicos y por lo tanto en las decisiones financieras actuales. Esto hay que reiterarlo para dejar en claro que Banxico no es un banco central con mandato dual, si bien la actividad económica es una variable importante para tomar las decisiones de política monetaria, no es la principal.
Basado en lo comentado en el párrafo anterior, Banxico no debería mover su tasa de referencia en la reunión del próximo jueves 26 de marzo, incluso debería mostrar una postura más hawkish tomando en cuenta diversos aspectos. En primer lugar, la inflación se ha disparado en este inicio de año, el dato más reciente correspondiente a la primera quincena de marzo presenta un crecimiento anual de 4.63%, siendo el ritmo más acelerado desde noviembre 2024.
La inflación subyacente se mantiene en niveles altos (alrededor del 4.5%); la inflación no subyacente había ayudado a que el indicador general se desacelerará, pero en este 2026 el componente se ha acelerado a tal grado que la inflación no subyacente anual de la primera quincena de marzo es de 5.18%, ritmo más acelerado desde junio de 2025. Los productos agropecuarios presentan un crecimiento anual de 9.69% y las frutas y verduras de +23.91%.
La inflación de los energéticos en la primera quincena de marzo ya parece reflejar el impacto del conflicto en Medio Oriente, el crecimiento en dicho periodo fue de 0.48%, siendo el ritmo más acelerado desde noviembre del año pasado. Es cierto que los precios para la gasolina magna están topados, pero no así para la premium ni para el diésel, combustible que utilizan diversos vehículos que transportan mercancías; es decir, el conflicto en Medio Oriente si tendría impacto en la formación de precios locales. Más aun si el conflicto tiene larga duración.
Los que mantienen una postura dovish pueden argumentar que los efectos inflacionarios actuales no son persistentes y que se deben a efectos transitorios, pero Banxico no puede dar señales que generen dudas en cuanto al apego a su mandato único.
Es interesante observar que las expectativas se mantienen divididas en cuanto a la decisión que tomará Banxico el siguiente jueves y es que, en la encuesta de Citi se observan varias posturas que apuestan a un recorte de 25 pb. Dadas las condiciones actuales, ni siquiera se debería considerar dicho recorte en el corto plazo; es cierto que la última encuesta de City se publicó antes que el último dato de inflación, seguramente muchos cambiarán de opinión. La media de la encuesta apunta a que en mayo se retomarán los recortes en la tasa de referencia y que el 2026 terminará con una tasa de referencia en 6.50%.
Prácticamente todos los analistas ven este nivel como el objetivo para este año, con el cual coincidimos; pero en el corto plazo, Banco de México debería mostrar una postura mucho más firme para dar certeza a los agentes económicos de que está comprometido con su mandato único. No vaya a ser que lo transitorio se convierta en algo persistente.


