Parece repetitivo, pero la realidad es que los mercados continúan moviéndose al ritmo de lo que sucede en Medio Oriente. Si bien desde el inicio del cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, vigente desde el 8 de abril, no se han registrado nuevos ataques directos, las negociaciones para alcanzar un acuerdo de mayor duración siguen sin consolidarse.
El viernes hubo señales que el mercado interpretó como positivas, particularmente por una aparente menor tensión en la navegación comercial en la zona y por versiones de un posible cese al fuego entre Israel y Líbano, un punto que, según distintas fuentes, Irán considera relevante para retomar conversaciones de paz.
Con este entorno, el tipo de cambio llegó a tocar un mínimo de 17.13, nivel no visto desde el 26 de febrero, es decir, antes de que escalara el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Sin embargo, una vez más ese nivel atrajo una fuerte demanda de dólares, como ya había ocurrido en ocasiones previas, y el peso terminó perdiendo parte del terreno ganado, llevando a la paridad a cerrar nuevamente por arriba de 17.30 el viernes.
Durante el fin de semana volvió a aumentar la incertidumbre. Mientras el presidente Donald Trump agradecía al gobierno de Pakistán sus esfuerzos diplomáticos, también surgieron versiones de que Irán no estaría dispuesto, por ahora, a participar en una nueva ronda de conversaciones. A esto se sumaron nuevos episodios de tensión en torno al estrecho de Ormuz, por lo que el mercado volvió a incorporar una prima de riesgo desde la apertura asiática, reflejada tanto en un repunte del petróleo como en una recuperación del dólar frente al peso.
Otro tema central, y directamente vinculado al conflicto, es el comportamiento de los energéticos y su impacto sobre la política monetaria global, particularmente la de la Reserva Federal. Después de las señales de distensión del viernes, parte del mercado volvió a descontar la posibilidad de al menos un recorte de 25 puntos base este año. Sin embargo, mientras no se estabilicen los precios del petróleo y no quede claro su efecto sobre la inflación, será difícil que la Fed tenga espacio para enviar una señal claramente dovish. En otras palabras, la trayectoria de las tasas seguirá atada, en buena medida, a la evolución del conflicto y al costo de la energía.
En cuanto a la relación entre México y Estados Unidos, esta semana continúan las conversaciones ligadas a la revisión del T-MEC. Reuters reportó desde marzo que ambos países iniciaron discusiones bilaterales como parte del proceso formal de revisión, y la semana pasada el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que Marcelo Ebrard participaría en la segunda ronda de conversaciones.
En la agenda económica, tampoco habrá demasiados datos, aunque sí algunos indicadores relevantes. El martes se publicarán las ventas minoristas en Estados Unidos; el jueves, los PMI manufacturero y de servicios; y el viernes, la lectura final de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan.
Así, para esta semana estimamos un rango de operación entre 17.10 y 17.45. Como soportes, primero destaca el nivel psicológico de 17.00 y posteriormente 16.65. Del lado de las resistencias, una ruptura sostenida podría abrir espacio hacia 17.75. Sin perder de vista, además, que los promedios móviles de 50, 100 y 200 días se ubican en 17.57, 17.56 y 17.83, respectivamente. Seguimos, una vez más, con los ojos puestos en Medio Oriente, que hoy continúa siendo el principal motor del mercado.


