Lilly Mundial
Crédito Fauzan Saari vía Unsplash

¿Y el Mundial?

El Mundial tendrá un impacto positivo en la economía mexicana, pero será transitorio; el evento no ha sido aprovechado para generar un círculo virtuoso.
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Diversas estimaciones públicas y privadas apuntaban a un repunte de la actividad económica para este 2026 y parte de esto tenía que ver con el Mundial de futbol; la expectativa era lógica debido a que un evento así genera impactos directos e indirectos; por ejemplo, se genera mayor inversión en infraestructura, el sector turístico destina recursos para mejorar sus instalaciones y los negocios en general invierten para aprovechar a todos los visitantes que puedan llegar.

Ya durante el evento se esperaría que el consumo presente un impulso considerable por los visitantes, pero también por los hogares mexicanos que, de por sí, somos amantes del futbol. Un artículo del departamento de comercio de EU estimaba una derrama económica en nuestro país de alrededor de 3,000 millones de dólares por el evento y que los sectores más beneficiados serían: hotelería, restaurantes y el turismo en general. Un artículo de KPMG plateaba a la justa mundial como una gran oportunidad para que México se promocionara como un destino para atraer capitales extranjeros y es que se estima una audiencia total superior a 5,000 millones de espectadores.

Las estimaciones más optimistas se publicaron entre 2024 y 2025, pero a medida que el Mundial se acerca, éstas se han moderado. Por ejemplo, la Cámara Nacional de comercio, servicios y turismo estima que lleguen 1.2 millones de turistas, muy por debajo de la estimación que tenía el gobierno de 5 millones; esto provocaría que la derrama real sea de solo 1,500 millones de dólares. El IMEF estima que el impacto por el Mundial será de apenas 0.15% del PIB, Banamex apunta a solo 0.10% y entre las estimaciones más optimistas se plantea un beneficio por 0.20% del PIB.

No se puede negar que el principal problema de la economía mexicana en los últimos años es la falta de confianza. Las encuestas más recientes de confianza empresarial se mantienen cercanas a mínimos que no se veían desde 2022, la confianza al consumidor de mayo se ubicó en 43.08 unidades, siendo el nivel más bajo desde finales de 2022; es decir, ni en el ámbito empresarial ni en el de los hogares se ha detonado la confianza. Y es que no es para menos, a tan solo un par de días para el silbatazo inicial, se siguen observando problemas relacionados con manifestaciones, marchas, obras inconclusas, entre otros.

El propio mercado de valores refleja el desánimo sobre la economía mexicana, en febrero el IPC alcanzó niveles máximos por encima de las 71,000 unidades, pero por el conflicto en Medio Oriente comenzó un movimiento bajista y hasta el momento no se ha logrado registrar un nuevo máximo (a diferencia de otros índices accionarios en el mundo). Incluso al momento de escribir este artículo el índice se ubica en 65,200 unidades lo que representa un mínimo que no se veía desde el 24 de marzo. Ni siquiera las acciones de emisoras relacionadas con el consumo han repuntado.

No cabe duda de que el Mundial tendrá un impacto positivo en la economía mexicana, pero será transitorio; el evento no ha sido aprovechado para generar un círculo virtuoso que trascienda en la economía mexicana. Es más, hasta el momento no se siente una euforia futbolera, esperemos que el equipo mexicano por lo menos nos pueda dar satisfacciones en ese ámbito.