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Mercado de vehículos pesados repunta en junio, pero renovación de flotas sigue pendiente

El mercado mexicano de vehículos pesados mostró señales de recuperación durante junio de 2026, aunque el balance del primer semestre todavía refleja cautela por parte de las empresas transportistas.
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El mercado mexicano de vehículos pesados mostró señales de recuperación durante junio de 2026, aunque el balance del primer semestre todavía refleja cautela por parte de las empresas transportistas. En el sexto mes del año se comercializaron 3,194 unidades al menudeo, un incremento de 3.9% frente al mismo periodo de 2025.

Sin embargo, entre enero y junio las ventas al menudeo sumaron 16,072 vehículos, cifra que representó una disminución de 21.8% respecto al primer semestre del año anterior, de acuerdo con el Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Pesados del INEGI.

El comportamiento de otros indicadores muestra un panorama mixto. Las ventas al mayoreo crecieron 45.5% durante junio y acumularon un avance de 3.1% en los primeros seis meses del año. En contraste, la producción cayó 13% y las exportaciones retrocedieron 14.5% durante el mismo periodo.

A la cautela del mercado se suma la antigüedad de la flota nacional. La ANPACT estima que los vehículos pesados que circulan en México tienen una edad promedio cercana a 19 años, situación que coloca la modernización como uno de los principales desafíos para el sector.

Para Julio César Romero, director comercial de ELAM-FAW Trucks, la antigüedad constituye una señal de alerta, aunque no basta para determinar si una unidad debe ser sustituida. La decisión, explicó, debe considerar factores como kilometraje, carga, rutas, consumo, frecuencia de reparaciones y tiempo fuera de operación.

El mantenimiento preventivo representa una herramienta para extender la vida útil y conservar la disponibilidad de los vehículos. No obstante, cuando aumentan las reparaciones correctivas y las fallas comienzan a interrumpir los viajes, el costo real puede superar lo reflejado en las facturas del taller.

Además del gasto directo, una unidad detenida puede generar pérdida de ingresos, reasignación de viajes, contratación de capacidad adicional y afectaciones en las entregas. Por ello, la evaluación de una flota debe contemplar el costo operativo integral.

La tecnología también adquiere relevancia en este proceso. Las unidades de nueva generación pueden incorporar diagnóstico, telemetría y sistemas de asistencia capaces de proporcionar información sobre consumo, conducción, desempeño y mantenimiento. Estos datos permiten identificar variaciones y anticipar posibles fallas.

No obstante, la incorporación de tecnología no sustituye la gestión de la flota. Su utilidad depende de que las empresas establezcan responsables, parámetros de seguimiento y acciones ante las alertas.

Romero destacó que renovar una unidad no implica necesariamente comprar un vehículo nuevo, sino comparar el costo de conservarla con el de sustituirla. En ese análisis deben considerarse mantenimiento, combustible, refacciones, seguros, financiamiento, disponibilidad, vida útil y valor residual.

La renovación de las flotas, además, tiene efectos sobre las cadenas de suministro, ya que la disponibilidad de vehículos influye en el traslado de insumos, el cumplimiento de entregas y la continuidad de las operaciones.