Inflación-2024
Foto: Pixabay.

¿El fin del dinero barato?

Es imperativo que la inflación se desacelere en el corto plazo para que las tasas de interés de mercado se ajusten y que se mantenga la confianza de los agentes económicos .
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Después de la crisis financiera de 2008-2009 el mundo se acostumbró a financiamiento barato debido a que las tasas de interés se mantuvieron en niveles bajos durante décadas, principalmente en los países desarrollados. De manera generalizada, el mundo no tuvo la necesidad de que los bancos centrales endurecieran la política monetaria porque la inflación se mantuvo contenida debido a un crecimiento económico global moderado.

Esto permitió a los agentes económicos acudir a los mercados financieros para obtener recursos enfocados en el desarrollo de nuevas tecnologías, refinanciamientos, rescates e inversiones de cartera. Los choques inflacionarios recientes y el aumento en las tasas de interés nos obliga a analizar lo sucedido en las últimas dos décadas para tratar de determinar si nos encontramos en un cambio de paradigma en el que el financiamiento deja de ser barato, o solo son eventos transitorios.

En Estados Unidos, el promedio de la inflación de 2010 a 2020 se mantuvo en torno a 1.8%, por debajo del objetivo de la Reserva Federal, esto permitió que de 2008 a 2015 la tasa de referencia se mantuviera en 0.25%. A partir de 2016 la FED comenzó a subir la tasa de referencia, más por un proceso de normalización monetaria y no tanto por un repunte significativo de la inflación.

El aumento de la tasa se presentó hasta 2019 en 2.50%. En 2020, varios bancos centrales tuvieron que flexibilizar la política monetaria para contrarrestar el impacto del covid en la economía lo que llevó la tasa de referencia nuevamente al 0.25%, pero para 2021 ya eran evidentes los choques inflacionarios que provocaron las disrupciones en las cadenas de suministro lo que provocó que en ese año se presentara una inflación de 4.7%; el pico vino en 2022 cuando la inflación se disparó hasta 8.0% lo que representó el ritmo más acelerado en EU desde la década de 1980.

La Reserva Federal actuó y llevó la tasa de 0.25% hasta 5.50%, un máximo no visto desde 2001. Todo este periodo se puede dividir de tres maneras: de 2010 a 2020 en el que la inflación se mantuvo históricamente baja y estable, el siguiente periodo es de 2021 a 2023 en el que se presenta un repunte considerable en la inflación y de 2024 a la fecha un periodo de incertidumbre en el que diversos eventos provocan que la tendencia inflacionaria no sea clara.

El periodo de financiamiento barato permitió que los mercados accionarios de EUA tuvieran un desempeño impresionante, de 2010 a la fecha, el S&P 500 acumula una ganancia de 618%, mientras que el Nasdaq 100 de 1,530%. Las ganancias no solo se presentaron en el mercado accionario de EUA, sino que trascendió a otras regiones y a otras clases de activos, por ejemplo, el bitcoin acumula una ganancia en el periodo de 19,242%. No se puede negar que las últimas décadas han sido de gran bonanza en los mercados accionarios y activos de riesgo.

Pero algo esta cambiando en el escenario financiero global. El bono a 10 años de EU mantuvo una tendencia bajista después de la crisis financiera y hasta 2020 cuando se alcanzó un mínimo histórico en alrededor de 0.60%. A partir de entonces el movimiento de la tasa ha sido al alza a tal grado que el instrumento ha alcanzado máximos superiores al 5.0%, nivel que no se veía desde 2007.

Otro aspecto para considerar en la actualidad es que prácticamente todo el mundo esta enfrentando el repunte de las tasas de interés. Durante varias décadas, Japón se había enfrentado a los problemas de la deflación, incluso el banco central por momentos llevó la tasa de referencia al terreno negativo para buscar dinamizar su economía lo que llevó a que el bono a 10 años tuviera una tasa negativa en 2016 y 2019. Pero el repunte a partir de 2021 ha sido tan acelerado que la tasa de interés de dicho instrumento ya alcanza el 3.0%, nivel no visto desde mediados de la década de 1990.

Actualmente el banco central de Japón mantiene un ciclo restrictivo debido al repunte inflacionario. El bono a 10 años alemán alcanza el 3.46%, máximo no visto desde 2009, mientras que el banco central europeo se ha pronunciado por la necesidad de endurecer la política monetaria debido a la apreciación del costo de los energéticos.

Y aquí viene el cuestionamiento más importante: el aumento reciente en las tasas de interés corresponde a un cambio estructural en el que el financiamiento caro se mantendrá; o solo se deriva del conflicto en Medio Oriente y el impacto en los energéticos, es decir, es un choque inflacionario transitorio.

Es una pregunta clave debido a que las tasas de interés altas impactarían negativamente en el costo financiero del endeudamiento gubernamental y corporativo, presiona las tasas de descuento en los modelos de valuación, hace menos atractivas las operaciones de carry trade, disminuye las solicitudes de operaciones de margen, además de todos los impactos negativos a nivel económico.

Es decir, a nadie le conviene que las tasas de interés se mantengan altas por tiempo prolongado. Es imperativo que la inflación se desacelere en el corto plazo para que las tasas de interés de mercado se ajusten y que se mantenga la confianza de los agentes económicos en que el costo de financiamiento se puede mantener en niveles manejables. Un escenario contrario sería sumamente negativo.