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La Voz de los Mercados: Jackson Hole devuelve la presión alcista sobre las tasas

La persistencia de la inflación y los próximos datos de empleo podrían definir la decisión de la Reserva Federal en septiembre.
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El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), que se esperaba disminuyera a 3.6% anual, se mantuvo sin cambios en 3.7%. El resultado aumenta la presión sobre el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal, ya que este indicador es su principal referencia para evaluar la inflación y determinar el rumbo de la política monetaria.

Al permanecer claramente por encima del objetivo de 2%, el dato reforzó los argumentos de quienes consideran necesario elevar nuevamente las tasas de interés este año.

Incluso el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien ha expresado su preferencia por una comunicación más reservada y con menos orientación futura o forward guidance, tuvo que reconocer el viernes, durante el simposio de Jackson Hole —uno de los encuentros de política monetaria más esperados del año—, que, si la inflación no muestra avances suficientes y claros hacia el objetivo de 2%, el banco central “tendrá más trabajo por hacer”.

El mercado interpretó sus declaraciones como una señal de que podría aumentar la posibilidad de un alza de tasas en las próximas reuniones. Esto fortaleció al dólar frente a la mayoría de las monedas, incluido el peso mexicano. Después de iniciar la jornada del viernes alrededor de 16.95 pesos por dólar, la paridad alcanzó un máximo cercano a 17.0650 y cerró la semana aproximadamente en 17.03.

Esta expectativa también se reflejó en el mercado de deuda, donde el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años volvió a acercarse a los máximos observados antes del anuncio del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre la recompra de bonos de largo plazo. Este movimiento muestra que la presión alcista sobre las tasas de mercado no ha desaparecido y que los inversionistas vuelven a exigir mayores rendimientos ante la persistencia de la inflación y la posibilidad de que la Reserva Federal endurezca nuevamente su política monetaria.

¿Qué viene ahora? Esta semana, la atención se concentrará principalmente en los datos del mercado laboral estadounidense. El miércoles se publicará el reporte de empleo privado ADP, mientras que el viernes se conocerán las nóminas no agrícolas y la tasa de desempleo.

Si los resultados muestran un mercado laboral sólido, la presión sobre la Reserva Federal para elevar la tasa en septiembre podría intensificarse. Recordemos que el banco central estadounidense tiene un mandato dual: procurar la estabilidad de precios y promover el máximo empleo.

Hasta ahora, el mercado laboral no ha mostrado un deterioro prolongado, aunque el mes pasado se reportó una pérdida de empleos. Al mismo tiempo, la inflación medida por el PCE acumula 65 meses consecutivos por encima del objetivo de 2%, desde marzo de 2021. Por ello, los próximos datos serán determinantes para los mercados y para la decisión del banco central.

Tampoco podemos perder de vista el reporte de inflación al consumidor, que se publicará el viernes 11 de septiembre, apenas unos días antes de la siguiente reunión de la Reserva Federal. Ante este escenario, la probabilidad implícita de un aumento de tasas en septiembre pasó de alrededor de 35% a cerca de 60% después del mensaje de Warsh, de acuerdo con CME FedWatch.

Entre los demás indicadores relevantes de la semana se encuentran los índices PMI e ISM manufactureros del martes; el Libro Beige de la Reserva Federal, que se publicará el miércoles; y los PMI e ISM de servicios del jueves. Además, varios integrantes del banco central participarán en conferencias, por lo que sus declaraciones podrían aportar más señales sobre la orientación de la política monetaria.

En cuanto al análisis técnico del dólar frente al peso, el regreso por encima de 17.00 durante la jornada del viernes permitió que el índice de fuerza relativa, o RSI, saliera de la zona de sobreventa extrema. Sin embargo, si la paridad no logra sostenerse por encima de ese nivel, podría buscar como primer soporte el 16.85 y, en caso de romperlo, extender el movimiento hacia 16.50.

Por el lado contrario, la primera resistencia se ubica en 17.20, seguida de 17.35. Además, los promedios móviles de 50 y 100 días se encuentran cerca de 17.30, lo que convierte esta zona en una barrera técnica importante.

Finalmente, habrá que observar la renovada tensión entre Estados Unidos e Irán. Los ataques registrados durante el fin de semana provocaron una respuesta iraní y un repunte superior a 2% en los precios del petróleo. Una escalada sostenida podría añadir nuevas presiones inflacionarias, fortalecer al dólar como activo de refugio y complicar todavía más las decisiones de la Reserva Federal.

La pregunta es: ¿la estrategia de presión de Estados Unidos contra Irán está funcionando o el reciente regreso de los ataques representa el inicio de una nueva escalada?